Cumpliendo el deseo de un matrimonio
Real
Esa tarde de marzo en Madrid olía a deseo y a nervios. Tenía 26 años, el corazón me latía tan fuerte que parecía que se me iba a salir del pecho. Era solo la segunda vez que iba a dejar que un hombre me follase, y esta vez no venía solo. Una pareja de 50 años había aceptado mi invitación. Llevaban tiempo queriendo estrenarse con el culo de un jovencito… y me habían elegido a mí. Cuando abrí la puerta, se me secó la boca....