Esto me sucedió hace años, estando casado y jamás me atreví a contárselo a mi entonces mujer. Resulta que por parte de la empresa en la que trabajaba optamos a una licitación oficial en un estamento autonómico. Presentamos oferta detallada y la conseguimos. Antes de empezar los trabajos me presenté en la institución para verlo todo in situ y realizar el replanteo de la obra. Al llegar pregunto por la persona responsable y me remiten a la directora del servicio. Acudo a la tercera planta donde tiene su despacho y me presento preguntando por ella.
Y: Busco a la señora "Paloma", vengo de la empresa X para replantear los trabajos.
Me hacen pasar a su despacho y me dicen que tome asiento y la espere que enseguida viene. Paso y me siento y al momento se abre la puerta y aparece una señora de entre 55 y 60 años, no muy alta, con un vestido ligero por encima de la rodilla y con un cuerpo mas que deseable.
P: Buenos días soy Paloma. Tengo todos los detalles de la obra, esperamos al responsable de mantenimiento e iremos con él a revisar todo antes de empezar.
Y: Perfecto, así lo dejamos todo claro.
Al rato llega el de mantenimiento y bajamos los tres a realizar juntos el replanteo de la obra. Tal y como íbamos viendo cosas y ella se agachaba, nos dejaba ver sus muslos y en alguna que otra ocasión sus braguitas. El de mantenimiento de cuando en cuando me daba un codazo para que mirara, aunque no hacía falta, y hacía gestos como relamiéndola. Después de verlo todo, aclaramos algunas dudas que quedaban y lo dejamos todo planteado.
Llegó el día de los trabajos y empezamos a realizarlos. El primer día intenso pero adelantamos bastante. El segundo día vimos que cierto material que presupuestamos no haría falta ya que tenían allí de sobra y lo íbamos a aprovechar. Preparándonos ya para conectar encontramos problemas con algún material de sus instalaciones y tuvimos que poner material extra para dejar los equipos funcionando. Una vez terminados los trabajos, subimos junto al de mantenimiento al despacho de Paloma a comentar los resultados de la obra. Le comenté que había cosas que no habíamos puesto y que sin embargo habíamos tenido que instalar otras que no estaban presupuestadas, a lo que ella de inmediato me contesta:
P: Si va a subir más, te arreglas, ya sabes que es una concesión y que debes ceñirte al presupuesto, pero si es menos si que quiero que me lo descuentes. Haz números y cuando los tengas vienes a hablar conmigo.
Así quedamos, hay veces que toca tragar. Hacemos números y al final de cuentas salían 60 € a su favor en un presupuesto de 20000 €, nada realmente. Pero como habíamos quedado así, saco el desglose de materiales con su precio y me presento en su despacho a hablar del tema. Entro y va con un vestidito de esos tipo Desigual que marcan toda la figura, por encima de la rodilla y sin sujetador.
Y: Buenos días Paloma. Vengo a aclarar el tema de la obra.
Me hace sentar junto a ella para comparar entre los documentos que tiene ella en el ordenador y mis papeles. Cuando se mueve va dejando sus muslos a la vista, cada vez que se acerca a la pantalla restriega sus pechos por encima de la mesa y alguna que otra vez estirándose para coger papeles de la mesa me restriega su pecho por mi brazo y yo no paro de observarla y ponerme nervioso. Tras repasar punto por punto lo detallado en presupuesto y lo finalmente ejecutado, le digo:
Y: Ves Paloma, a fin de cuentas salen 60 € a tu favor, pero ya sabes como va esto, nosotros no podemos hacer una factura por importe menor ya que es una concesión. Para poder hacerlo deberás solicitar la nulidad y volver a solicitar la tramitación, lo que os va a suponer muchas horas de papeleos a vosotros y a nosotros y los riesgos de que no se apruebe la nueva, por lo que yo debería desconectarte los equipos y anularte la instalación.
P: Está bien, por papeleo no lo podremos arreglar, pero lo podemos hacer de otra forma. Me puedes invitar a almorzar y todos contentos. - mientras pone su mano sobre mi pierna.
Y: Pues si lo prefieres así, cuando quieras.
P: Pues podemos ir ahora, que ya va siendo hora. Vamos en mi coche que conozco un sitio muy bueno.
Subimos en su coche y voy dándome cuenta que estamos saliendo de la ciudad. Pregunto por ello y me dice que no me preocupe, que me gustará el sitio. Finalmente llegamos a una urbanización y con un mando abre la puerta de un chalet y mete el coche en la cochera.
P: Ya hemos llegado.
Y: Esto no es ningún bar.
P: No, es mi casa, pero aquí comerás mejor que en cualquier bar, te lo aseguro. - mientras pone su mano sobre mi entrepierna - Que te crees, que no sé como me mirabais por debajo del vestido el otro día. Y hoy no parabas de mirarme las piernas y los pechos y cuando te los he restregado no has protestado ni te has apartado. Sé que también lo estás deseando y voy a cobrarme lo que me debes.
La verdad es que sí, que tenía ganas y si ella también, que mejor que adelante. Bajamos del coche y me lleva al salón y trae algo para comer. Pero enseguida, sin haber probado nada me tira sentado contra el sofá y se abalanza sobre mi poniéndose a horcajadas y empieza a besarme y yo le correspondo. Se apresura a quitarme la camisa y seguidamente se quita el vestido tirándolo al suelo y dejando frente a mi esos pechos. No puedo desperdiciar la ocasión y con ambas manos se los cojo y voy turnándome a chupar uno y otro. Me quito los pantalones y ella con las bragas puestas empieza a restregarse sobre mi paquete, masturbándose mientras yo le chupo los pezones. Cada vez va poniéndose más caliente y al poco empiezo a notarme los calzoncillos mojados, está totalmente empapada. La levanto en el sofá hasta dejar su coño a la altura de mi cara, le aparto las bragas mojadas y empiezo a comérselo, cosa que le gusta por unos ruidos extraños que empieza a soltar. Se aparta, se quita las bragas y me quita los calzoncillos y me hace tumbar en el sofá. Se monta del revés sobre mi introduciéndose mi polla en su boca. Yo hago lo propio y vuelvo a comerle su coño con gran intensidad, metiéndole unas buenas succiones en los labios y en el clítoris y sus ruidos empieza a ser más fuertes. Se emociona del calentón y me aprieta mucho el miembro con la mano y con la boca y le indico que así no que me produce dolor en lugar de placer. Se aparta y se monta sobre mi introduciéndose mi polla y tumbándose sobre mi pecho y empieza a follarme lentamente mientras me restriega sus pechos. Al rato, se apoya con las manos en mi pecho y se incorpora sin dejar de follarme y empieza ahí un sube y baja más intenso que antes y subiendo el tono de los gemidos. A mi me falta poco y estoy a punto de correrme, y así se lo digo. Se arquea la espalda hacia detrás tensándome la polla y aumentando el ritmo cosa que me hace correr en seguida, pero ella continúa un poco más. Al poco tiempo noto como se corre por los temblores de su cadera y su coño. Se deja caer otra vez sobre mi pecho más relajada pero aún así continúa follándome suavemente un rato. Termina parando y quedándose relajada sobre mí con mi miembro dentro de ella. Después de un tiempo así, como media hora, finalmente se aparta y me dice:
P: Ves, ahora ya estamos en paz, ya puedes pasar la factura completa que ya me he cobrado la diferencia.
Nos duchamos, nos vestimos y volvemos hacia su despacho. Llegamos y la acompaño, me firma la factura completa autorizando el pago y me acompaña hasta la puerta y delante de todos me dice:
P: Seguid trabajando así de bien y aquí obtendréis mas licitaciones.
Y: También ha sido un placer para nosotros trabajar aquí. - mientras me siento observado pensando si intuirán por donde van las palabras de su jefa. Trabajar así da gusto, mucho.
Por supuesto conseguimos más licitaciones con esta institución, pero eso es otra historia.
