Escrito por bang

Homosexual
7 ago. 2018


Después de una noche de fiesta con los colegas, cogí un taxi para volver a casa. Casi al llegar a casa, me di cuenta de que no tenía suficiente dinero para pagar, por lo que le pedí al taxista que me dejara en una máquina para sacar dinero cerca de mi casa.

Desafortunadamente, no tenía fondos disponibles suficientes en mi cuenta. Me disculpé al taxista y le dije que si me daba su número de teléfono, le pagaría al día siguiente con una buena propina.

Él no estaba contento, pero accedió. Nos dimos los números de teléfono y, de repente, dijo que quizás había otra forma de saldar la deuda. Le pregunté cómo, y me dijo que le hiciera una mamada. Ya había tanteado el mundillo bi curioso en el pasado y no me iba a negar, pero esperaba que hubiera otra forma de pagarle.

El taxista dijo que conocía un aparcamiento discreto cerca y fuimos para ver cómo estaba la cosa.

En el fondo, estaba cachondo. No tardamos en llegar. Aparcó y me pidió que me sentara en la parte delantera del coche. Él bajó el respaldo de su asiento y, en cuestión de segundos, se desabrochó el pantalón, se bajó los calzoncillos y se sacó una polla impresionante, gruesa y de unos 18 cm. Me preguntó que qué me parecía y le dije que cuanto antes acabáramos, antes podíamos seguir a lo nuestro.

Con tentación, rodeé entre mi mano su mástil y comencé a hacerle una paja. Me dijo que dejara de hacer el idiota y que se la chupara. Me incliné y le chupé el capullo. Después abrí la boca y me la introduje todo lo que pude hasta que comenzó a darme arcadas al llegar a la base.

Él puso sus manos sobre mi cabeza y comenzó a follarme la boca, a la vez que me decía que era su puta. Me pidió que le agarrada las pelotas mientras lo chupaba.

Comencé a chuparlo a buen ritmo hasta que me pidió que parara, que saliera del coche y que fuera hasta la puerta del conductor para ponerme de rodillas y seguir con la mamada.

Como buen sumiso, hice lo que pidió sin rechistar y en unos instantes tenía de nuevo su polla en la boca y yo chupaba como si mi vida dependiera de ello.

Me sacó la polla de la boca y me dijo que quería correrse en mi boca. Un poco más tarde lanzó su primer chorro en mi boca y los dos siguientes en mi cara. Después utilizó su polla para recoger la corrida de mi cara y metérmela en la boca.

Cuando nos limpiamos, me llevó a casa y me dijo que me llamaría para continuar con la diversión. Yo le respondí que solo si nos divertíamos los dos y me dijo que quizás.