Escrito por bang

Homosexual
7 ago. 2018


Estaba sediento de polla antes y me pasé por mi lugar habitual de cruising. Es una tienda de adultos que tiene "cabinas de visión" en la parte trasera de la tienda. Al principio, cuando entras, no puedes vez nada en la oscuridad mientras escuchas gritos orgásmicos de alguna puta en la esquina metiéndose una buena polla en el culo. No apto para cobardes, la zona de visión es un laberinto oscuro con numerosos pasadizos y unos 10 cubículos. Una plataforma elevada contiene 3 puertas con glory holes tras ellas.

Pasé al lado de un par de chicos no muy sociables y me coloqué en la parte superior de la plataforma tras uno de los glory holes. Estaba deseoso de probar una buena polla por lo que me pasé por una de las puertas y me introduje en uno de ellas. Tras una pequeña búsqueda, encontré una buena polla al otro lado, empalmada, depilada, de unos 20 cm. Le pasé la lengua por la punta antes de metérmela en la boca. Con mis labios rodeando la cabeza, la chupé lentamente mientras mi lengua recorría a toda velocidad la punta. Tras un rato, la solté y pasé la lengua hacia arriba y abajo del falo antes de meterme las pelotas en la boca mientras mi mano las agarraba y tiraba de ellas. Solté las pelotas y exploté la longitud de la polla erecta con mi lengua y, lentamente, me la metí entera en la boca. Solo podía escuchas los gemidos de la televisión, pero podía sentir sus gemidos cuando comenzó a meterme la polla en la boca con más fuerza.

De repente, conforme soltaba la polla, el chico se soltó y apareció una boca. Sin mediar palabra, se abalanzó sobre la mía. Tras un trabajo intenso de lengua, me preguntó si quería ir a un cubículo. Nos encontramos fuera y me guió hasta un cubículo que nunca había visto antes. Era un cubículo bastante grande con un banco del tamaño de una cama individual. Nos abrazamos fuertemente y continuamos besándonos mientras le sacaba la polla y la sostenía en mi mano mientras él lentamente daba embestidas. Me soltó la boca y se arrodilló para probar mi polla, sin prisas, lentamente y con suavidad. Mientras sostenía mis pelotas, me abrí más de piernas y le hice un gesto para que jugara con mi culo, a lo que accedió. Tras un rato, se levantó y se inclinó hacia mí para sentarme en el banco. Me preguntó si quería su polla en mi culo, pero le dije que era demasiado grande… Una pena.

Comenzó a desvestirse y, dado que la puerta estaba cerrada con pestillo, hice lo mismo. Era la primera vez que estaba completamente desnudo en este sitio. Permanecí sentado, a una altura perfecta para meterme su polla en la boca mientras le agarraba las pelotas. Tras un rato, se sacó la polla y me pidió que me tumbara mientras se arrodillaba en el suelo. Me tumbé y comenzó a chupármela de nuevo. Era muy bueno. Le pedí que jugara de nuevo con mi culo, esperando que metiera algún dedo. Estaba desnudo, con las piernas abiertas, los pies en el aire y tumbado. Comenzó explorándome la polla con su lengua, bajó hasta mis pelotas y después, mientras me abría las nalgas con ambas manos, comenzó a explorarme el culo con la lengua, lentamente recorriendo los bordes primero y, después, metiendo toda la lengua dentro. Me encantan los besos negros, pero esta era la primera vez que me lo hacían a mí. Puede que su polla fuera demasiado grande para mi culo estrecho, pero en esos momentos sentía algo parecido a una polla en mí conforme metía y sacaba su lengua. Me metió un dedo y me presionó la próstata mientras seguía trabajándome con su lengua y subía hasta mis pelotas, lamiéndome todo el falo y cogiéndome la polla con su boca de nuevo. Nunca antes un tía me había dado tanto placer y, al poco tiempo, sentí que me corría. Le dije que me iba a correr y presionó su dedo con fuerza y se agarró con fuerza a mi polla mientras me corría en su boca. Se lo tragó todo y me chupó la polla hasta que quedó flácida.

A mí me seguían dando espasmos del orgasmo, pero le tenía que devolver el favor. Me senté y le comí de nuevo la polla. Le pellizqué los pezones mientras me follaba la boca con sus manos sujetando mi cabeza. Tan solo duró unos 30 segundos antes de correrse. Creo que hacía tiempo que no se corría, llenó mi boca con su corrida caliente. Me la tragué y lo chupé hasta dejarlo bien seco.

Me dijo que fue increíble y me dio un beso antes de vestirnos. Me alegro de que lo disfrutara. Esa fue probablemente mi mejor visita a la tiempo y una que no olvidaré fácilmente.