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Lolay Carlos el segurata saldando deudas pendientes

"Trío de Lola con dos seguratas de un chiringuito......"

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 Os situamos. Noche veraniega, playas de Cádiz y un gran chiringuito de moda de la costa.

Las casualidades no ocurren porque sí. El destino se alió con nosotros y tuvimos la suerte de encontrarnos, en la puerta de dicho chiringuito, con Carlos, un seguridad al que hacía mucho tiempo que le habíamos perdido la pista, pues solía trabajar en un pub de ambiente liberal que frecuentábamos Lola y yo.

Cuando nos encontramos cara a cara, Carlos se sorprendió igualmente al vernos.

—¡Por Dios, no me lo puedo creer! Lolo, ¿cómo estás? Lola, cuánto tiempo. Sigues igual de bella que siempre.

Carlos era el típico maromo de puerta de discoteca: galante, bien parecido, musculado, moreno... Todo un bombón para ellas, con un gran inconveniente. En el pub liberal existía una norma esencial: cualquier encuentro sexual entre los trabajadores y los clientes suponía un despido fulminante. Por ese motivo, ninguna de las mujeres que entraban en dicho pub intentaba siquiera iniciar algún contacto sexual con Carlos, pues aquello era una misión imposible, para desgracia de muchas de ellas, incluida Lola.

Eso sí, con Carlos siempre había una tensión sexual evidente. Muchas insinuaciones morbosas, bromas con un alto contenido erótico obviamente por parte de las mujeres que frecuentan el local, pero eso sí,  un trato muy cercano y empatico con todas ellas, a las que Carlos siempre respondía con buen humor con un «ojalá pudiera...», pero, siendo un gran profesional, nunca entraba al trapo de aquellas insinuaciones.

Allí mismo, en la puerta, Carlos nos presentó al compañero que estaba trabajando junto a él. Era Edu, un chico rubio, de ojos verdes...Ni que decir tiene que era de la misma constitución que Carlos: también fornido, con un llamativo bulto en su paquete por aquello de llevar pantalones ajustados aunque quizás un poco más retraído y cortado, por aquello de no conocernos. Sin embargo, poco a poco, a medida que fue transcurriendo la noche, fue cogiendo mucho feeling y, qué feeling, sobre todo con Lola.

Llegados a este punto y después de las presentaciones, no pasó mucho tiempo antes de que Carlos estuviera pendiente de nosotros para conseguirnos un reservado  donde poder disfrutar de la noche.

Una vez ubicados allí, he de comentar que Lola esa noche iba espectacular. Llevaba un vestido de gasa blanco, ceñido, con un cinturón que cumplía con creces su cometido de realzar sus generosas curvas. Por delante, un escote de infarto; por arriba, menos ajustado que de cintura para abajo, conseguía ese efecto hipnótico del bamboleo de sus pechos, que a cada paso parecían moverse sin control, como un presagio de lo que iba a suceder al final de la noche. Sin embargo, por abajo ocurría justo lo contrario: el vestido se ajustaba tanto a su pronunciado trasero que parecía desafiar constantemente la poca tela que le quedaba para no dejar al descubierto sus poderosos glúteos. Cada dos por tres tenía que bajarse ligeramente el vestido para evitar provocar un escándalo público.Sus muslos, firmes y bronceados, también lucían esplendorosos gracias a unos tacones blancos muy sensuales, que Lola sabe de sobra que son uno de mis fetiches preferidos.

Sin querer abusar de la confianza ni de Carlos ni de Edu, no nos faltaron algunos combinados refrescantes, algún que otro mojito, que gentilmente nos invitaban para que la noche fuera más divertida y amena.

Cada vez que Carlos se cruzaba con Lola, notaba una tensión sexual que, como os dije antes, esta vez era muy diferente. Lola, inteligente, sabía que ya no existía aquel tabú que había en el pub liberal, donde era imposible siquiera plantearse tener algo con él.

Y, aunque muchos hombres, sobre todo cuando yo me ausentaba unos minutos para ir al aseo o pedir alguna consumición, se acercaban a Lola con un tono muy morboso, bailando e insinuándose, ella tenía claro cuál era su objetivo aquella noche.

-Lola he de confesarte que de todas las chicas que frecuentaban el pub swinger, con diferencia la que más morbo me dabas eras tú, ojalá ne brindes la oportunidad de consumar ese deseo si es de tu agrado y el de, Lolo obviamente. 

Yo aunque a cierta distancia, pude escuchar perfectamente lo que Carlos le insinuó al oído mientras bailaban muy pegados una bachata a Lola. Esta le contestó.... 

- No se quien tiene más ganas de los dos si tu o yo de matar este deseo mutuo..... Pero tu amigo Edu.......... 

Lola dejó en el aire esa referencia a Edu que dejó a Carlos y a mi un poco descolocados, pero mi calentura iba en aumento y veía de buen grado, aceptaría que fuera Carlos quien conquistara aquella noche a Lola, con o sin Edu.Fue una de esas noches que, cuando te lo estás pasando tan bien, transcurren demasiado deprisa. Y llegó el momento en el que el chiringuito, no muy tarde, sobre las dos y media de la madrugada, tuvo que bajar la música y comenzar a desalojar.

Ahí fue cuando se fraguó todo.

Carlos nos comentó que tanto él como Edu dormían en una furgoneta adaptada para ello, ya que ambos eran surferos y al día siguiente pensaban quedarse en la playa para coger unas olas, almorzar y, después, comenzar de nuevo su jornada laboral en el chiringuito.Con toda naturalidad, nos pidió que nos quedáramos para tomar la última copa juntos, de una forma más sosegada y tranquila.Lola aceptó encantada y, sin más rodeos, le espetó:

—Carlos, bien sabes que esta noche no te escapas.

Carlos rompió a reír.

—¡Ja, ja, ja! No me lo puedo creer, Lola. ¿Cómo puedes ser tan directa?

Ella respondió:

—Sabes que te tengo muchas ganas desde la época del pub liberal. Eras un chico prohibido para todas, pero hoy ya no existe ningún tabú de por medio.

Carlos sonrió y contestó:

—Solo tengo un problema. Mi problema esta vez se llama Edu. Verás, tanto Edu como yo vamos a compartir la furgoneta y no tengo dónde poder pasar la noche ni un sitio donde podamos estar tranquilos.

Lola me miró, sonrió y dijo:

—Para mí, Edu no es un problema; es un complemento.

Carlos se quedó sorprendido por la respuesta. Nos confesó que nunca había participado en un trío y que tampoco sabía si Edu estaría dispuesto.

Lola le comentó:

—No te preocupes. ¿Él sabe de dónde nos conocemos?

Carlos respondió:

—Lola, sabes cómo somos los hombres. Pensamos antes con la cabeza de abajo que con la de arriba. Claro que lo sabe. Edu conoce lo vuestro, lo de Lolo y tú en el ambiente liberal. La historia le puso muy a tono, pero él tampoco ha hecho nunca un trío y no sé si estará dispuesto.

Apenas quedaban ya camareros en el lugar y, sin titubear, Lola entró en el vestuario, donde Edu se estaba cambiando.No sé qué fue exactamente lo que sucedió dentro de aquel vestuario, pero puedo imaginarlo.Al poco rato, Lola salió de allí de la mano de Edu. Tanto Carlos como yo nos quedamos sorprendidos, intercambiando una sonrisa.Edu, con una evidente excitación reflejada bajo el pantalón, le dijo a Carlos:

—Cierra ya el chiringuito. Tenemos cuentas pendientes con Lola.

La muy zorra volvió a salirse con la suya. Todo apuntaba a que estaba a punto de comenzar una aventura con Carlos y con Edu, mientras yo aún no sabía con certeza si terminaría participando de forma activa o si simplemente sería un espectador de cuanto sucediera.Así pues, ya en la furgoneta, Carlos, de una manera cortés, abrió la puerta y nos la enseñó con todo lujo de detalles.

—Mirad, aquí tenéis una pequeña ducha. Aquí tengo un pequeño mueble para guardar comida. Como veréis, la cama no es muy grande, pero caben dos o incluso tres... —dijo entre risas—. Y aquí hay un pequeño hornillo para calentar la comida.

Lola, muy directa, se lanzó a los labios de Carlos, lo besó y le dijo:

—A mí no me hace falta ningún hornillo para calentar nada en estos momentos.

Sus labios se encontraron con frenesí. Edu me miraba atónito, mientras se tocaba por encima del pantalón, y yo observaba cómo tanto Lola como Carlos daban rienda suelta a toda la tensión sexual acumulada durante tanto tiempo.El beso ganaba intensidad. Sus lenguas parecían disputarse cada instante de aquel encuentro.Lola no aguantó mucho tiempo. Se puso de cuclillas, hizo un gesto con el dedo para que Edu se acercara y, sin cortarse un pelo, les bajó los pantalones a ambos, allí mismo, junto a la puerta de la furgoneta.

Al contemplarlos, comentó:

—Joder... Qué ganas tenía de saborearte.

Comenzó dedicando toda su atención a Carlos, decir que ambas vergas por aquel momento estaban duras y como un resorte ambas salieron disparadas. Sus dotaciones iban proporcionadas a sus trabajados cuerpos,  de unos 18 ctms.... Eso sí, el diámetro de la de Edu era espantosa, casi el de una lata de refresco. Pocas recuerdo haber visto a Lola con ese volumen de diámetro. Así pues, Carlos estaba ya completamente entregado al momento, disfrutando de como Lola iba saboreando cada centímetro de su agraciada polla mientras levantaba la vista hacia el cielo estrellado. Yo, de momento, seguía siendo un simple espectador de cuanto ocurría.

Edu observaba fijamente la actitud tan lasciva de Lola, que alternaba sus lamidas de polla sin dejar de mirar a Carlos, mientras este apenas podía contener el placer.

No tardó mucho en dirigirse también hacia Edu.

—Edu... Por Dios... No sé si podré con esto... —dijo entre risas.

Edu respondió:

—Solo tienes una manera de comprobarlo.

La atrajo hacia sí con decisión y ambos continuaron dejándose llevar por el momento.

Carlos, mientras tanto, observaba la escena. Ya te dije, Edu, que Lola no nos iba a defraudar. Con diferencia, era la mujer más zorra que había dentro de ese pub liberal, y los hombres iban detrás de ella como moscones. Y ahora la podemos disfrutar a nuestro antojo.

- Joder, cómo la chupa. ¡Ja, ja, ja, ja! Te está dando trabajo, , Edu, eh? Vaya manera de abrir la boca para meterte todo eso dentro. Sigue, sigue chupando, así, puta. Vaya suerte tienes, Lolo, de poder comerte este bombón cada vez que desees en tu casa.

 Así pues, mientras ambos disfrutaban de esa dulce mamada que le estaba proponiendo Lola, no me faltó tiempo para bajar la bragueta y sacar mi polla para empezar también a masturbarme. La escena era idílica. La luna, la playa, las estrellas, esa furgoneta con la puerta trasera abierta, Lola de cuclillas, con su tanga blanco, con sus tetas ya por fuera de su traje, mientras ambos estaban disfrutando de esa mamada a la que, alternativamente, iba dando de un lado a otro con una sincronizacion medida.

Mientras tanto, tuve un pequeño imprevisto. Lola olvidó llevar en el bolso el gel lubricante que solemos usar para empezar los preludios de la follada, y tuve que apresurarme al coche a buscarlo pues siempre llevo uno allí por que sé que en cualquier momento o lugar la lujuria se nos puede cruzar como así sucedió esa noche. Cuando volví, me encontré con una desagradable, por así decirlo, sorpresa. Las puertas estaban ya cerradas de la furgoneta a cal y canto, pero con las cortinas de las ventanillas abiertas, toqué la puerta, y mi reacción fue mayúscula.

- Lolo, ¿qué tal estás, amigo? Vas a disfrutar de esta follada, pero esta vez te vas a quedar fuera. Vas a ver cómo estos dos le dan caña a tu mujer. Puedes tocarte si quieres. Para una vez que puedo disfrutar de Lola, voy a hacerlo solo con Edu, apuesto que te has visto en muchas situaciones morbosas con Lola, pero muy pocas veces te habrás visto así, fuera de un vehículo, viendo cómo se follan a tu mujercita. Así que sáca tu pollita y empieza a masturbarte, que viene lo bueno.

 Y es que no le faltaba razón a Carlos. Realmente la imagen que me encontré era muy morbosa. Por aquel momento, Lola estaba ya completamente desnuda, tan solo para variar, con sus tacones sexys blancos puestos, abiertas las piernas, en la cama, mientras Carlos ya estaba trabajando sobre su clítoris, dedeando su coño y escupiéndolo. Y Edu estaba justo detrás de la cabeza de Lola, con su morcón dentro de la boca. Era una imagen espectacular ver esa polla tan gorda, cómo intentaba atragantar a Lola. Notando en su cuello cada vez que entraba y salía cómo se deformaba, mientras ella acariciaba sus tetas, muerta ya de placer. Estaba tan excitada esa noche que sabía que iba a disfrutar mucho con esos dos seguratas.

-Joder, Edu, qué rico sabe el coño de esta puta. Lo trae limpito, depilado, como nos gusta a ambos. 

-Sí, y que lo digas, Carlos . Y que lo digas. Ahora me tocará a mí comerlo. Joder, mira cómo traga esta zorra. Mira que es gorda mi polla. Y está intentando abrir esos labios lo más que puede, es increíble. Sigue, puta. Sigue chupando, así. valiente cerda tienes en casa, Lolo jajajajaja.

Al poco tiempo, fue Edu quien solicitó seguir dándole esa lamida de coño a Lola. Carlos aceptó gustoso e intercambiaron postura, no sin antes Carlos afanarse como un recién nacido a las tetas de Lola, mientras que Edu seguía saboreando su coño. Carlos, amamantándose de los pechos de Lola, se pajeaba a un ritmo enfurecido. Poco a poco su cachondez iba en aumento y de pronto, Carlos, de hábil postura, se montó encima de esta colocando su verga entre sus dos tetones. Ella, sin titubeos, empezó a hacerle una cubana de campeonato. Era obvio mientras yo fuera de la furgoneta a lo único que podía aspirar era a ser un mero espectador de lujo de lo que acontecia allí adentro y aproveché un taburete que se dejaron fuera para desde más altura poder seguir recreandome y tener una vista más panorámica de todo lo que sucedía.

- Dios Lola pero que riquísima estas no aguanto más para rellenar tu coño con mi pollon, con la de veces que me quede con las ganas de hacerlo. Edu dejame a mi primero rendir los honores.

Para ello, Carlos se dispuso al filo de la cama colocando sobre sus hombros los tacones de Lola y de un certero y contundente pollazo se la envaino hasta lo más profundo de su ser, Lola tal como lo recibió hizo un escorzo con su cuerpo sonando un pequeño lamento con mezcolanza de placer aprobando de buen agrado ese contoneo de cintura de Carlos y en breve tiempo tal como se recompuso de las primeras embestidas, una vez más, busco su ración de morcon ibérico que le proponía Edu.

Ni de coña podía practicar una garganta profunda con el, de hecho como anécdota graciosa, con las comisuras de los labios de Lola a full, aun le quedaba casi la mitad de polla fuera y, Edu, con sus dedos índices intentaba sin éxito abrir aún más la boca de mi mujer por si le entraba algún centímetro más.....

-Glup glup glup glup..... Mmmmmm.. Mmmmmm..... Joder que bueno seguid dándome caña chicos

-Aahhhggg ahí llevas puta toda bien dentro!!!!!!

- Vamos Carlos, deja un poco para mi, pero yo a esta zorra la quiero follar desde atrás, ponte a cuatro patas para recrearme con ese culo de Champions League que tienes guapa.

Los deseos de Edu los ejecutó al momento Lola, Edu con sumo cuidado y  con el hándicap del diámetro tan descomunal de polla que tiene, fue sutilmente dilatando la vagina de mi mujer aumentando progresivamente tanto el ritmo como la violencia de las embestidas y eran directamente proporcional a los desesperados gemidos de Lola que, estoicamente toleraba....

--   AAAAHHH , AAAAHHH joder me duele mucho para, para más despacio...

Esta situación me incomodó un poco pues pese a advertirle Lola que le molestaba, Edu hacia caso omiso a sus súplicas y hasta un minuto más o menos no aflojó esa intensidad. Yo desde afuera y con mi paja a velocidad de crucero, aporree la ventanilla para reprobar su actitud rogando que me abrieran la puerta....

- Y una polla como mi morcon te voy a abrir la puerta cornudo, tu disfruta desde afuera a cerramos la cortina, te lo voy a devolver bien abierta, como no le metas en una lata de refresco no va a sentir placer en tres días salvo que me la traigas de nuevo.

Esa humillación y ver justo como al escuchar eso Lola le provocó un contundente orgasmo fue letal para mi también, mi jaque mate me llegó en forma de un corridon que sus tres primeros chorros espesos acabaron en el cristal de la ventanilla consiguiendo a su vez que Lola prolongara el suyo viendo como iba derramandose mi leche por dicho cristal.

- Joder Lolo mira como me has dejado el cristal de mi furgoneta, eso lo va a limpiar tu mujer con su lengua más tarde, ahora por castigo le voy a romper el culo.

Por aquel momento, Lola que recién había dejado de comer una vez más la polla a Carlos, no varió su postura, se negó en rotundo que Edu le diera continuidad al sexo anal que si iba a recibir de Carlos pero en contra prestación y dado que era el primer trío de ambos, convencieron a Lola para una doble penetracion. Edu se quedó a

bajo y Carlos desde atrás fue rompiendo el culo de Lola toda vez que ella se acomodó en el morcon de Edu esta vez sin tanto esfuerzo por ya estar dilatada.....

- Que pasada Edu, lo bien que entra mi polla en estrecho culazo de Lola AAAAHHH AAHHHGGG que buen culo tienes zorra te gusta por el culo verdad?????

- Mmmmmm Mmmmm seguid chulazos míos, así despacito, despacito más despacio que me corro a chorros...... ME CORRO DIOOOOSSSSS !!!!!!

-Carlos, Carlos aguanta un poco más y le damos a esta puta la leche en la cara a la vez que es lo mínimo que se merece......

Lola estaba en su frenesí más absoluto tras su segundo orgasmo, a merced de esos dos seguratas de discoteca, su cuerpo yacia como un pelele en el torso de Edu que es quien estaba debajo mientras que Carlos si que manera más vehemente enculaba sin piedad a ella mientras aún empalada por el coño por un inmóvil Edu contrarrestaba con el ruido al rebotar de Carlos contra el culo de Lola....

- Lola, arriba vamos puta recupérate que te has ganado tu premio bájate de la cama y ponte de rodillas en el suelo...... AAAAHHH AAHHHGGG TODA TUYA PUTA VAMOS EDU, VAMOS CONMIGO...... ( los dos juntos)........ AHÍ LLEVAS COCHINA ME CORROOOOOOO!!!!!!!

 Tuve que cambiar de ventanilla para terminar de ver la follada que se ganó Lola esa noche pues la verdad que mi dotación es normalita pero soy bastante lechero y la dejé impracticable jejejeje pero allí estaba Lola, rendida a los pies de esos dos cuerpazos de gym viendo como unos densos chorros de leche iban alternando a un lado y a otro de su dulce rostro babeandoles hasta sus tetazas mientras que obediente, se lamía sus ubres a petición de Edu para limpiarse, pero ahí no acabo todo, Carlos, la agarró del pelo, la sacó desnuda por completo salvo sus tacones obviamente y abriendo de manera violenta las puertas de la furgoneta, la obligó a limpiar el cristal de la ventanilla que previamente manché yo ante las risas de Edu y la lasciva complicidad de Lola, lo mejor es que el verano no ha acabado y en ese chiringuito tenemos vía libre para repetir.......... 

Publicado 
Escrito por Loloylola

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