Escrito por Recordar

Hecho real
7 ago. 2018


Llegué a casa tarde del trabajo y encontré a Kimmy, una chica con la que trabajo, hablando con mi marido. La conocí hace un par de años y nos llevamos bien, pero nunca antes había venido a casa sin invitación. Nos explicó que había tenido una pelea con sus padres y que le gustaría quedarse. A mi marido no le importaba, por lo que acepté que se quedara hasta que se arreglara la situación.

Al día siguiente, era mi cumpleaños y mi marido fue a llevar a mi hija para que se quedara con la abuela para que pudiéramos salir. Yo me fui a trabajar con Kimmy y él fue a casa de su madre a unos 80 kilómetros de distancia. El día transcurrió y fuimos a tomarnos unas copas a la hora de la comida. No había mucho trabajo, por lo que Kimmy y yo llegamos a casa temprano.

Cuando llegamos, había un mensaje en el teléfono que decía que el coche de mi marido se había averiado cerca de casa de su madre y que no volvería hasta el día siguiente. Estaba muy molesta, por lo que lo llamé por teléfono. Él también estaba muy molesto, pero dijo que Kimmy y yo podríamos salir a cenar y tomar champán a su cuenta. Yo fui a darme un baño y, después, fui a mi cuarto a arreglarme mientras Kimmy se bañaba.

Tengo la piel muy seca, por lo que me quedé desnuda en mi habitación frente al enorme espejo que cubre casi por completo una de las paredes. Me eché crema en las piernas y luego en mi vagina recién depilada. Luego subí hasta mis pechos, de los que siempre he estado orgullosa, una 38, y nada caídos. Tan pronto como puse un poco de crema en ellos, se me endurecieron los pezones, por lo que los acaricié un poco. Joder, para que me estoy poniendo cachonda. Me di la vuelta y vi que Kimmy me estaba mirando. Busqué algo para cubrirme, pero me dijo que no importaba porque ya lo había visto todo. Me preguntó para qué era la crema y le conté lo mal que se me ponía la piel si no la utilizaba. Se ofreció a ponerme crema en la espalda y, aunque le dije que no se preocupara, me condujo hasta la cama y comenzó a ponerme crema en los hombros y espalda. Siempre he querido probarlo con otra mujer, por lo que pensé que sería un buen momento para explorar. Pero seguí pensando que era solo una amiga.

Después, puso crema en la parte inferior de mi espalda y se escurrió entre mis piernas. Abrió mis piernas y suavemente me masajeó las nalgas y el interior de los muslos, ocasionalmente rozando mis labios con sus dedos. Me masajeó las piernas y los pies. Yo estaba en las nubes y pensé que me iba a correr allí mismo. Después sugirió que terminaría de echarme crema en la parte frontal, ya que me había interrumpido. Me giró y me besó suavemente y yo le correspondí el beso. Comenzamos a besarnos con pasión. Me preguntó si alguna vez había estado con una mujer y le dije que no. Me respondió que me echara para atrás y disfrutara. Lentamente fue bajando, lamiendo y dándome mordisquitos y lamiéndome mis pezones, que ahora estaban grandes y duros. Me decía que eran los mejores que había visto nunca. Su lengua bajó hasta mi húmeda vagina y la lamió hasta dejarla limpia y me lamió suavemente el clítoris hasta que no pude aguantar más. Después paró y comenzó a meterme los dedos poco a poco. Me movió hasta el borde de la cama y me levantó las piernas de forma que mis pies descansaban en el espejo. Podía ver perfectamente todo lo que estaba haciendo. Se giró para enseñarme el consolador que había sacado de su bolso y, lentamente, lo introdujo en mi mientras chupaba mi clítoris. Lo movía lentamente hacia fuera y dentro hasta que pudo introducirlo por completo y lo encendió. Pensaba que no podía aguantar mucho más y, entonces, puso su mano en mi culo e intentó introducirme el dedo por el ano. Me metió lentamente el dedo meñique y con su lengua comenzó a lamer mi clítoris. Nunca había sentido nada igual y me corrí en unos segundos. Después, subió con su lengua lamiéndome el cuerpo y yo le dije que le haría lo mismo a ella. Me besó suavemente y yo ya me había puesto cachonda de nuevo y quería lamerla. Se levantó y, por fin, pude verla desnuda. Estaba muy guapa y tenía unos pechos bonitos con unos pezones grandes. Tenía la vagina recién depilada y yo solo pensaba en probarla. Pero ella estaba mirándome por encima del hombro, me giré y vi a mi marido desnudo con una cámara en una mano y la mayor erección que nunca antes había visto.


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