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¿y yo no tomo postre?

"(Segunda parte de nuestros amigos Holandeses)"

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Aquel día, tras el encuentro con Thomas durante el desayuno, nos prepararnos y nos fuimos a pasar la mañana en la playa.

Durante ese rato no pasó nada de especial interés. No hablamos de lo ocurrido la noche anterior, (lo que ocurre es porque los dos queremos, así queda). Aunque sí que hubo algún comentario, al pasar por la zona donde habíamos estado, en forma de chiste, sobre si todavía estarían los surcos dejados por los pechos de “N” al rebozarse en la arena; ya que ¡debieron de ser enormes! Sí que hablamos sobre la invitación que nos había hecho Thomas, aquella mañana, para cenar esa misma noche con él y su pareja, qué nos íbamos a poner o dónde íbamos a ir. También hubo comentarios sobre si Thomas nos caía bien o no (a “N” mejor que a mí) y sobre cómo sería Saar.

Se nos hizo la hora de la comida y picoteamos algo rápido en un bar antes de volver de la playa. Al hacerlo, nos encontramos a Thomas y Saar que salían del restaurante del Hotel y volvían hacia la zona de apartamentos.

Thomas, nos hizo un gesto de saludo y se acercó a nosotros. Enseguida se le fue la vista a “N”, que había cogido bastante color y estaba realmente preciosa; aunque quizás fue porque mostraba todavía las aureolas del bañador mojado a través de su vestido de playa. Le hizo un gesto a Saar para que se acercase y nos la presentó, entre conversaciones y aclaraciones en su idioma de las que huelga decir que no entendimos absolutamente nada. Saar, con tono amable y sonriendo nos dijo con acento extranjero, como marcando cada sílaba, “Hola, ¿cómo están?” y nos ofreció la cara para darnos un par de besos al aire a cada uno de manera de presentación. Nosotros, les ofrecimos tomar un café en nuestro apartamento, lo que trasladó Thomas a Saar en su idioma. Entendimos por los gestos que Saar declinaba la invitación y algo como de que se iba a echar a dormir; la sorpresa fue cuando Thomas, nos comunicó que efectivamente Saar, necesitaba descansar porque había madrugado mucho, pero que él estaba encantado de acompañarnos tomándose ese café “tan gustoso” dijo, con nosotros.

Llegados al apartamento, “N” fue a ponerse más cómoda, salió a la terraza y se quitó la parte de arriba del bikini sin quitarse el vestido, y luego soltó las cuerdas de la parte de abajo para dejarlo tendido, quedándose sin nada más que el vestido playero, Thomas se percató de ello, y desde ese momento no le quitaba ojo en todo lo que hacía. “N”, solícita con los invitados, lo notó enseguida y comenzó a divertirse con ello con una naturalidad impostada.

Yo me di cuenta que estaba jugando con Thomas, cuando se puso a buscar la cafetera italiana y se agachó de cuclillas con las piernas abiertas para mirar en los armarios de debajo, lo que hizo que se elevase el vestido lo suficiente como para mostrar la parte baja de su culete. Pero me quedó claro que era una actitud consciente, cuando luego tocó buscar en lo altillos y no dudó en estirarse a mirar al menos durante un segundo, mostrando ya más de medio culo al aire. Yo también empecé a jugar a mi modo y hablaba a Thomas, para obligarle a mirarme y prestarme atención, o me trataba de poner en medio del campo de visión mientras preparaba el azúcar, el hielo y demás.

Servidos los cafés, “N” se sentó con una pierna subida en el sofá en dirección a donde yo estaba, para dejarme a las claras todo lo que podía mostrar a la vista, a la vez que me lanzaba una sonrisa pícara. Inmediatamente, prácticamente con la misma postura se puso en dirección a Thomas, pero estirándose el vestido hacia abajo para evitar una visión directa. Resultó cómico, ver a Thomas, agacharse de manera forzada hacia la mesita del salón para coger su café, dar un pequeño sorbo y volver a dejarlo de la misma manera, y hacerlo casi de manera seguida, para conseguir ver lo que “N” dejaba accesible.

Por supuesto, la conversación en ese momento ya había degenerado bastante, porque cada uno estábamos con la atención en otras cosas. Yo me encontraba muy excitado, ¡se me notaba bastante!, y quería saber cómo estaba “N” y hasta donde querría llegar con aquello.

Me levanté y me acerqué al lado de “N”, quien vio mis intenciones y se giró hacia mí para empezar a besarnos, primero cariñosamente y luego de manera más lasciva. Le acaricié los pechos por encima de la ropa, firmes y excitados, mientras seguíamos jugando con nuestras bocas y fui bajando la otra mano acariciando su cuerpo hasta su entrepierna, qué noté totalmente mojada. Justo en el momento que pasé los dedos por su clítoris “N” dejó de besarme, me miró con ojos de deseo, mordiéndose el labio, para acto seguido agarrarme de nuevo por la cabeza y guiarme de nuevo hacia su boquita abierta y apasionada.

Empecé a tocarle con más intensidad a la vez que introducía las yemas de los dedos y a recorrer su cuerpo con la otra mano y con la boca donde me permitía su vestido, hasta que me bajé al suelo. Le abrí las piernas y metiendo la cabeza debajo de su vestido, comencé a lamer los labios de su precioso coñito. “N” se repanchingó en el sofá y yo continúe dándole placer jugando con los dedos, a la vez que alternaba con cariño mi lengua y mis labios sobre su perlita hinchada.

Entre tanto, noté que Thomas se levantaba de su asiento y se sentaba al lado de “N”. No sé qué harían, siquiera si hablaron algo, pero al poco, “N” se movió para sacarse el vestido por arriba, con la ayuda de Thomas, quedando totalmente desnuda. A la vez que se apretaba los pechos, alargó el brazo hacía el bañador de Thomas, y le sacó la verga que estaba mojada y enorme. Este no dudo la oportunidad y empezó a acariciarle un pecho, y a juguetear con su lengua y darle mordisquitos en el pezón del otro. “N”, con su respiración acelerada, arqueaba la espalda ofreciéndoselos para que continuase, mientras le pajeaba.

Al rato le dijo a Thomas, “¿y yo no tomo postre?”, por lo que este se incorporó se quitó el bañador y poniéndose de pie en el sofá le colocó su polla delante, lo que ella aceptó con sumo gusto. Lamiéndole primero el contorno y después introduciéndola en su boquita, a la vez que con una mano le recorría el pene y con la otra le acariciaba los testículos. Así estuvo un rato, hasta que sujetándole el pene desde la base, empezó a introducir lo que podía, sacándolo de su boca para coger aire, así varias veces. Tanto le debió de poner aquello a Thomas, que noto que iba a llegar y se apartó de golpe para evitarlo, aunque no sin eyacular un poco cayendo parte de su leche sobre las tetas de “N”.

Tras ello, N se tumbó de lado, me hizo un gesto para que me colocase y continuamos con lo nuestro ahora haciendo un 69. Le abrí bien las piernas, para tener el mejor acceso posible dejando su precioso culito totalmente expuesto a la mirada de Thomas, que se había recostado en un sillón de al lado para tratar de serenarse.

Continúe lamiendo y mordisqueando suavemente aquel manjar que “N” tiene entre sus piernas En ocasiones “N” acompañaba a mi lengua, haciendo un movimiento de pelvis como una especie de vaivén, restregándome toda la vulva por la boca y este movimiento se le notaba en su precioso culito.

Thomas, se incorporó de nuevo, se colocó en el sofá detrás de “N” y moviendo su polla con la mano comenzó a jugar con la punta en la entrada del culito de “N”. A mí no me hacía gracia tener tan cerca a Thomas, pero a “N” esto la debió de poner muy cachonda, porque empecé a notar todavía más húmeda su conchita.

“N” paró de lamerme un momento y mirando hacia atrás, pensé que iba a decir a Thomas, que parase, pero simplemente le advirtió “Con cuidado” y ella mismo empezó hacer un poco de presión hacía atrás, hasta el punto de que poquito a poco se iba introduciendo el glande de Thomas dentro de su precioso agujerito. Cuando le entró del todo, no pudo por más que emitir un gemido gutural sin dejar soltar mi pene de su boca. Thomas, seguía sujetando su miembro y permanecía quieto, dejándola a ella y “N” comenzó hacer de nuevo el pequeño vaivén con la pelvis de atrás a delante, con lo que cada vez que lo hacía, se introducía y sacaba un poquito el miembro de Thomas, que estaba totalmente loco con ese suave masaje y con la situación. En ese momento “N” empezó a darme placer como si succionase un biberón, y como sabrá quien haya leído mi relato anterior, cuando hace eso, ¡algo bueno va a venir!

Lo dicho, empezó a emitir suspiros. Yo seguía lamiendo aquella perlita preciosa, con la boca ya encharcada. Thomas no pudo más y empezó también a gemir y a sujetarse el pene para eyacular dentro del culito de “N”, hasta que dejándolo rebosante de su leche se echó extasiado en un lado del sofá. “N”, tras aquello tampoco pudo más y empezó a dar gemidos fuertes hacia dentro a la vez que intentaba darme placer para que yo también llegase, lo que hice en ese mismo momento, dejándome totalmente limpio. “N” me soltó, y dio un último gemido fuerte, para a continuación apartarse de golpe gritándome “para, capullo, que ya no aguanto más”

Publicado 
Escrito por Ninfa_y_Duende

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