Mi marido siempre fue muy trabajador, y aunque su jefe y el eran muy amigos, yo creia que no le valoraba como el se merecia.
Varias veces le comente que hablara de ello con su jefe a ver si conseguia algo, pero el siempre me respondia que jamas pediria ni se arrastraria.
La vida te trae por caminos inesperados y ese año su jefe decidio que a la cena de Navidad asistieran las mujeres de sus empleados mejor valorados si lo deseaban.
Entonces vi la oportunidad de oro para el, y decidi ir con el a la cena, pero no imagine tal desenlace.
Todo transcurria como cualquier cena de empresa, todos muy correctos y las demas esposas muy gentiles, en especial Lidia,la mujer del Director.
Era una mujer esbelta, vestia muy elegante y a la vez provocativa pero sin pasar el limite entre lo correcto y lo obsceno.
Mi marido entre copas y saludos me presento a su Jefe, Alberto, un hombre alto con barba cuidada, grande de gimnasio y una voz grave, me impacto he de reconocer.
Alberto era muy educado y amable, y aunque no era un hombre muy guapo tenia algo que me inquitaba.
En un instante de la conversacion se acerco Lidia, la mujer del Director , para saludar a Alberto, de una forma que desperto mis suspicacias.
Las miradas de ambos se cruzaron y por un instante se hizo un vacio de palabras donde las miradas hablaron.
En ese instante corto el momento mi marido saludando a Lidia y note algo en la forma de mirar a mi marido que me dejo un tanto inquieta, como cuando notas que otra mujer desnuda con la mirada a tu chico.
Alberto al ver mi cara, se acerco a mi, a poca distancia de mi oido, y me dijo.
- No te preocupes, esta tigresa esta bien alimentada -
Ante tal comentario le mire y vi una media sonrisa entre picara y amable que me desconcerto sun mas.
Alberto y mi marido marcharon a saludar al resto de compañeros y me quede a solas con Lidia, y lejos de quedarme callada no pude evitar hacer un comentario de los que piensas en voz alta.
-Parece que tienes hambre de un buen trozo de carne- dije con ironia.
Lidia quedo callada por un instante y acto seguido sonrio y me contesto.
-Ui si, Alberto tiene un buen manjar, no te lo ha dicho tu marido? -
Me quede muda, no esperaba tal respuesta, y a la vez sonrojada, pues imagine a que se referia.
En ese momento me senti incomoda y decidi poner la excusa de ir al baño, me di la vuelta y.....sin darme cuenta que Alberto venia hacia mi con dos copas de vino, le golpee con mi mano en la copa y me cayo todo en el vestido.
Alberto al ver tal desproposito, corrio a la mesa a por unas servilletas y traermelas para secarme un poco.
Lidia se percato de que a Alberton le habia caido vino en el pantalon, a la altura entre el bolsillo y la hebilla del cinturon , y con una servilleta en la mano le seco y disimuladamente vi como le agarraba lo que tenia debajo del pantalon.
Por la forma de poner su mano era enorme, y me quede mirando por un instante.
Alberto al darse cuenta de mi mirada, quito la mano de Lidia, y me pidio perdon por su torpeza.
Yo estaba aun en shock, y solo acerte a decir,.
-no veas como te ha sobado el paqueton-
Y no se como, empezamos a reirnos los dos de la situacion.
Mire alrededor buscando a mi marido y al no verle pregunte Alberto si sabia donde estaba y me indico una zona con la mirada donde se encontraban el y Lidia hablando de una forma muy complice.
No se como, senti celos de aquella mujer, estaba coqueteando con mi marido, a lo cual el no le puso freno, y seguro que se estaba tirando a Alberto.
Me di la vuelta y me diriji Alberto, y sin mediar palabra ,le mire a los ojos y le puse mi mano disimuladamente en su pantalon, en dos segundos note como esa bestia crecia y se ponia dura, a lo que Alberto reacciono con un...
-aqui no vente-
Me llevo por unas escaleras a un lado de la sala de fiestas y aparecimos en la planta baja donde se hallaba el parking, hasta su coche, un Mercedes todoterreno, carisimo con unos asientos enormes detras.
La situacion me habia puesto cachomdisima, algo nuevo, prohibido, inesperado, fuera de lo comun , con un hombreton sediento de poseerme, eso me encendia.
Segun subi al asiento puso sus enormes manos en mi culo, y empece a mojar las bragas, lo cual el noto y sin mediar palabra metio su mano por debajo y me acaricio el conejito con deseo de darme placer.
Sus dedos me hacian desear mas, y le pedi que me follase ya, me di la vuelta en el asiento frente a el y la baje el pantalon.
-dios - exclame
Tenia en mis manos un trozo de carne enorme,duro y grueso , que ya estaba chorreando semen a gotas...me lo meti en la boca y lo saboree con tanto placer que me corria de pensar en que me la metiese.
Despues de un rato escuchandole jadear, me dio la vuelta en el asiento y apunto su cacharro en la puerta de mi flor,
Entonces contuve la respiracion para notar como entraba y dios......note como si me llenaran de placer , despacito y hasta el fondo, jamas senti nada igual.
Sin quitarme el vestido empezo a empujar mas fuerte a la vez que agarraba mis caderas , yo le pedia mas entre gemido y gemido hasta que los gemidos fueron gritos de puro placer.
Ya me habia corrido dos o tres veces y el seguia como un toro embistiendo mis caderas hasta que sus gemidos empezaron a ser mas fuertes y su bestia empezo a ponerse mas y mas dura.
Entonces le mire dandome la vuelta y le pedi que se corriera dentro, eso me pone a mil, notar el semen caliente de un hombre asi, con una polla asi, solo deseaba que me follara sin parar.
Alberto me miro y al ver su expresion de deseo empeze a sollozar de placer esperando lo que deseaba...y me lo dio...note un extasis sin palabras para describir mientras ese hombre se corria como.un semental dentro de mi.
Lejos de terminar, empece a besar mi boca, y sin detenerse despues de llenarme,siguio penetrando mi vagina llena con su semen, hasta que pasado un rato maravilloso, volvio a derramar todo lo que quedaba dentro de el,dejandome exhausta.
Esa noche volvi con mi marido a casa, el no supo nada nunca, ni lo sabra, cada vez que veo a alberto entiendo a Lidia.
Habra mas veces...lo prometo
