Erótica
14 may. 2021


i jornada laboral había acabado y al día siguiente tenía el día libre, por lo que esa noche iba a ser larga.

A las ocho de la tarde había quedado con mi amiga Mia, habíamos pensado en cenar algo fuera y después tomar unas copas, Mia era una gran amiga y aunque nos lleváramos veinte anos de diferencia, nos complementábamos a la perfección.

Así que llegué a casa agotada después de un día duro, miré el reloj y marcaban la seis de la tarde, por lo que aún me daba tiempo a darme un baño relajante antes de salir.

Llené la bañera con agua y jabón , me desnudé, abrí una botella de vino y por fin podría descansar un rato antes de irme; tumbada a lo largo de la bañera con la música de fondo, comencé a sentirme caliente, y me puse a acariciar mis pechos, seguí acariciándome hasta bajar por mi abdomen y llegar a mi clítoris, estaba suave y depilado, por lo que podía ver como mis dedos jugaban con él, y poco a poco iba notando como el calor recorría mi cuerpo y me iba poniendo más y más cachonda yo sola, siendo mis caricias por momentos más fuertes y masintensas.

Con dos de mis dedos dentro de mí y una fuerte sacudida, notaba que mi grado de excitación era tan fuerte que rompí en el más grande y profundo de mis orgasmos, mientras mis dedos seguían dentro y fuera de mí, en movimientos perfectamente rítmicos, llegando a

tener tantos orgasmos seguidos, que mi cuerpo solo era capaz de convulsionar.

Ya estaba terminando de arreglarme, me puse un vestido negro ajustado, mis tacones, dejé mi pelo suelto, pinté los labios de un rojo intenso y salí a la calle en busca de un taxi para ir al encuentro con Mia.

Como cada noche con ella, todo se planteaba perfecto, llegamos a nuestro restaurante preferido, donde éramos clientas habituales, y donde cada vez que entrábamos podíamos notar la mirada de deseo de los camareros, entramos, saludaron a Mia y después me saludaron a mi, el camarero más joven nos acompañó a la mesa y era incapaz de disimular su mirada hacia mi escote, y cuando levantaba la mirada siempre le sonreía , sabiendo que nada deseaba mas que perderse debajo de mi vestido y notar el calor entre mi muslos.

No habíamos acabado aún de cenar cuando sonó mi teléfono, Marc uno de mis mejores amigos se había dejado las llaves dentro de casa, sus padres estaban de viaje y yo era la única que tenía copia de las llaves de su piso.

Marc era un chico alto, moreno y atractivo, con un cuerpo esbelto y un aire de profesor bohemio que hacía que pareciera mucho más interesante; este viernes solo íbamos a salir Mia y yo pero el destino quiso que Marc se uniera a nuestro viernes noche.

Mia y yo apuramos la cena , terminamos las copas de vino y emprendimos rumbo a casa de Marc; una vez ya en el piso, Marc insistió en abrir una botella de vino y que tomáramos unas copas antes de irnos, por lo que la idea no nos pareció tan mala y decidimos quedarnos.

La noche iba pasando y sin darnos cuenta casi íbamos acabando la segunda botella de vino y como siempre que acabábamos los tres, la noche era mágica y no podíamos parar de reírnos, mientras escuchábamos a Marc contarnos el polvo de su jueves noche con su último ligue.

Entre risas y las dos botellas de vino a los tres nos estaba excitando la situación, cuando sin saber en que momento, de repente Marc se acercó a Mia y comenzó a besarla, se dio cuenta de mi mirada de deseo al verlos y no dudó en meter la mano debajo de mi vestido, apartó mis bragas de encaje negro hacia un lado y noté como sus dedos buscaban mi coño húmedo, no podía negar que aquella situación me excitaba como nunca antes había llegado a sentir; sin pensarlo me coloqué de tal manera que sus dedos pudieran seguir acariciándome, mientras notaba como me excitaba cada vez más y más; Mia nos miró, nos sonrío y los tres supimos que en aquel instante solo podíamos dejarnosllevar…

Mientras Marc meacariciabaa a la vez que besaba a Mia, saqué su polla dura del pantalón, comencé a chuparla y a lamerla, su cuerpo se estremecía mientras iba desabrochando los botones de la camisa de Mia, lentamente le quitó su sujetador mientras iba acercando

su lengua a sus pezones duros, notaba como iba erizándose cada milímetro de su piel

y yo no podía parar de jadear cada vez más fuerte y con más intensidad, todas aquellas sensaciones juntas eran increíbles y era tal mi deseo quecreíexplotar de placer en cualquier momento; al girarme los ojos de Mia se clavaron en los míos, no podía ocultar esa mirada de deseo, por lo que sin dudarlo solté el botón de su pantalón, lo fui bajando lentamente y se lo quité junto a su ropa interior que era del mismo rojo intenso que la pasión que esa habitación desprendía , le puse una pierna a cada lado y mientras ella notaba como lamía la suavidad de su coño húmedo; Marc no podía estar más excitado, me puse a cuatro patas lamiendo el coño de Mia, a la vez que podía oír su respiración jadeante; Marc se incorporó, vi como se colocaba detrás de mi y como poco a poco iba levantando mi vestido, cuando en una fuerte sacudida noté como su polla dura entraba en mí, acoplándose nuestros cuerpos perfectamente como si solo fueranuno.

Lo que sentimos en ese momento era pura magia, aún no habiendo pensado nunca en una noche de pasión tan perfecta entre los tres.

Con mi mente en puro delirio, seguía notando los movimientos de Marc entrando y saliendo de mí, me volvía loca notar como me follaba y notar sus fuertes embestidas contra mis caderas, cuando los gemidos de placer de Mia y sus gritos exhaustos hicieron que volviera

a la realidad de aquella habitación , notando como esas ansias de deseo aún recorrían nuestros cuerpos.

Mia se incorporo y busco a Marc, quería también que su polla le follara y no dudo en sentarse encima de él; mientras Marc recostaba su cuerpo en el sofá me levanté, y fui acercando lentamente mi coño a su boca, podía notar entre mis muslos como su lengua me buscaba mientras Mia cabalgaba entre sus piernas, y por fin pude sentir su lengua acariciando y lamiendo cada rincón excitado y húmedo de mi clítoris, el placer era indescriptible, notaba su lengua dentro de mí, como entraba y salía , y como jugaba conmigo en movimientos perfectamente sincronizados y en unos segundos como si los astros así lo quisieran, los dos explotamos a la vez , en una simbiosis única, gritando y gimiendo de placer como si de una explosión cósmica setratara.

Aquella noche de magia , pasión y delirio consiguió que el vínculo que nos unía a los tres fuera por siempre indestructible.

Nyas